Educa tu paladar con productos de temporada

Educa tu paladar con productos de temporada

Unos de los objetivos más importantes en la educación del paladar es adquirir la capacidad de disfrutar de los sabores naturales de los alimentos: los de las materias primas en crudo (como en el caso de fruta y verdura) o cocinadas de forma sencilla (por ejemplo verdura al vapor, huevos pasados por agua…).

A partir de esa base nuestro paladar será capaz de reconocer los sabores artificiales de los alimentos refinados y altamente procesados y de los alimentos frescos fuera de temporada: el primer paso para mantener una alimentación sana y variada.

Pero… ¿A que huele la fruta y la verdura de un supermercado? ¿Tienen olor y sabor los alimentos que nos proponen fuera de temporada y los que vienen de cultivo intensivo?

Sobre todo en las ciudades, la oferta de mercado nos viene acostumbrando a alejarnos de lo natural. En muchas ocasiones fruta y verdura parecen llegar de una película de ciencia ficción, todo es perfecto en la experiencia visual de los compradores. Sobre todo las frutas parecen salir más de un laboratorio que de un árbol en el campo: allí están en las estanterías todas bien alineadas, con su piel brillante, sin una sola arruga, sin una manchita y… ¡sin casi sabor ni olor, asépticas, incapaces de transmitir emociones!

¿Qué tipo de información le estamos dando a nuestros cerebros?

¿Y qué educación a nuestros paladares?

 

Manzanas en un supermercado con piel brillante

Manzanas en un supermercado

Si conocemos los sabores auténticos de nuestras materias primas podremos cocinar con criterio y valorar la comida. Por ejemplo, para apreciar una buena salsa de tomate, hay que conocer el sabor genuino de los tomates en su punto óptimo de maduración (maduración natural y no artificial de invernadero).

Para volver a reapropiarnos  de la cultura de los sabores, sería importante aprender a comprar y a comer, tanto como sea posible, frutas y verduras de temporada y recién recolectadas, que son las que mantienen sus aromas y gustos inalterados.

Al mismo tiempo sería muy útil comprar los alimentos con la misma curiosidad que pondrían los niños, que miran las cosas con los ojos de los que todavía están descubriendo el mundo: tocando, oliendo, imaginando de dónde ha salido cada cosa,  haciendo mil preguntas.

 

¿Cómo hacerlo?

 

Unas propuestas:

Para los que le gusta salir de paseo al campo

  • Pasear en los bosques en diferentes temporadas en búsqueda de nueces, avellanas, castañas, moras, fresas, etc.
  • Ir a visitar una huerta al principio de cada estación y probar allí mismo frutas y verduras recién recolectadas. Ahora mismo hay mucha oferta de huertas donde hasta uno mismo puede recolectar y luego comprar los productos.
  • Comprar en los mercadillos de pueblo.

Para los que prefieren o tienen que quedarse en la ciudad

  • Apuntarse a un grupo de auto consumo en contacto directo con los productores (o buscar información sobre los productos de temporada en las páginas web de estos grupos porqué siempre están actualizadas con motivo de la distribución).
  • Ir a visitar una huerta urbana para ver que se cultiva en cada momento del año.
  • Ir a visitar y comprar en mercados de productores

Para los que tienen niños

  • Llevando, a la hora de la compra, un calendario de los productos de temporada que los niños puedan utilizar como mapa del tesoro… ¡que sean ellos a encontrar el botín!
  • Enseñándole a elegir la fruta y las hortalizas. Según las edades se empezará por cosas más sencillas (patatas, zanahorias, manzanas…) para llegar con el tiempo y la práctica a cosas más complicadas (piñas, melones, etc.)

 ¡No hay nada más motivador que sentirse grandes e competentes! Esto refuerza su           autoestima y abre camino hacia la aceptación de estos alimentos a través de una experiencia positiva.

  • Preparando con ellos recetas de temporada. Los mayores se podrán encargar de buscar recetas nuevas en el ordenador y proponerlas al resto de la familia.
  • Yendo a visitar una huerta aprovechando para mirar de donde nace cada cosa y probando allí mismo frutas y verduras recién recolectadas.
  • Yendo a visitar una huerta urbana para ver que se cultiva en cada momento del año.
  • Proponiendo escapadas “de temporada” en los bosques en búsqueda de nueces, avellanas, castañas, moras, fresas, etc. ¡Gana quién encuentra más!

 

Recolección de fresas en un bosque

Recolección de fresas en un bosque

 

 

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